jueves, 10 de agosto de 2023

Desbalance

 




 

Tres mujeres han marcado el primer año de Gustavo Petro en el poder: Carolina Corcho, Irene Vélez y Laura Sarabia resumen buena parte de los intentos fallidos y los escándalos del gobierno del cambio. Corcho y Vélez sostuvieron las ideas más duras de campaña por encima de las posibilidades de consenso, eran el discurso de plaza en el gabinete y fueron más combate que posibilidades de cambio en sus sectores. Mostraron el lado más pugnaz y más infructuoso de un gobierno dispuesto a sacrificar soluciones pactadas por duelos de declaraciones y frases de pancarta: “la salud no es un negocio”, “Sí a la vida, no a la mina”. Con el apoyo a las dos exministras, Petro pensó más en la calle que en el Congreso y los actores claves de los dos sectores implicados, fueron la primera línea para las tensiones más fuertes con empresarios, medios y partidos de coalición. La tarima le ganó a la mesa de crisis. Con su salida, al parecer, cambiaron las formas pero no el fondo de sus proyectos. Corcho y Vélez siguen siendo el activismo al que el gobierno no quiere renunciar por principios y lealtades con una buena parte del electorado. Las consecuencias de ser consecuentes. Cuando la política pública se grita, pero no se aplica.

Y con Sarabia como guardiana del presidente, el gobierno mostró un talante hermético, misterioso y desordenado que muy seguramente no cambiará sus maneras, más cercanas a los cónclaves y las ausencias que a la ejecución y el pragmatismo. Sarabia fue protectora y víctima de la actitud lejana del presidente con su gabinete, acudiente de sus agendas caóticas y pararrayos de las guerras internas más complejas. Su salida deja claras las dificultades de Petro para trabajar en equipo, y sus paranoias y sus sueños de estadista pensativo y superior.

Paréntesis: es curioso que también dos mujeres, Francia Márquez y Verónica Alcocer hayan sido figuras determinantes en el triunfo de Petro en segunda vuelta.

La familia ha sido la otra gran huella del gobierno en el primer año.  Un político que hizo carrera con su carácter y carisma personal, lejos de cualquier casta regional y de las ilustres sectas capitalinas, terminó gastando buena parte de su gobernabilidad, un poco de la unidad del Pacto y su propia imagen personal por líos familiares. Primero los señalamientos a su hermano Juan Fernando Petro en las etapas iniciales de la paz total, y luego las actuaciones de su hijo, convertido en el más tradicional de los políticos, casi en una caricatura del político costeño de los noventa. En los escándalos, como en todo lo de este gobierno, hay más declaraciones y ruido que pruebas y realidades. Hasta ahora hay más activismo de la fiscalía que proceso en firme, pero en política la bulla es suficiente y Nicolás Petro ha mostrado ser experto en visajes.

Tal vez el desmentido a los dos grandes temores con la llegada del gobierno de izquierda al poder sean la mejor noticia del primer año. La relación con Estados Unidos es incluso más cercana que en gobiernos alineados e incondicionales a la Casa Blanca. Y la economía, motivo de histeria de una parte de la opinión, de toda la derecha y de buena parte del empresariado, va mejor de lo esperado. Las últimas cifras de revaluación, empleo e inflación son para mostrar.

Hace poco, en medio de la tormenta de la última semana, el presidente habló de terminar su periodo, ir hasta el 2026, como un empeño. Un discurso triste para el gobierno del cambio. Tal vez Petro tenga una buena opción de ser el gobierno de la estabilidad, aceptar renuncias ideológicas y priorizar empeños posibles. Sería un pacto interesante.

miércoles, 2 de agosto de 2023

Ciencia fusión

 

 

Operarios reparan la pista de aterrizaje del aeropuerto de Luton.

 Un miembro de la Guardia Real recibe agua de un compañero en las puertas del palacio de Buckingham.

 Aviso de peligro por temperaturas extremas en el Valle de la Muerte de EEUU.

La jefa de calor de la capital aparece en la televisión anunciando los horarios de apertura y cierre en los centros de refrigeración, hay conciertos y películas para alentar a los ancianos y las personas con enfermedades cardiacas a vivir una experiencia fresca y segura. Muchos no quieren ir a esas grandes neveras comunitarias que se identifican como sitios para habitantes de calle y ancianos solitarios. En los últimos dos meses murieron más de 1.300 personas en la ciudad por la ola de calor y aún falta un mes con temperaturas riesgosas para una gran parte de la población. Las mujeres mayores de 65 años tienen 56% más de riesgo de muerte por golpes de calor que los hombres. Los servicios personales que ejercen en su mayoría mujeres están con una oferta muy baja.

 Los consumos de energía son ahora el punto clave hablando de desigualdad. Exceder los límites máximos de consumo trae grandes multas que solo pueden pagarse en los barrios ricos y las protestas han terminado en vandalismo y cortes de energía violentos contra viviendas en algunos sectores de la ciudad.

De otro lado, muchas pequeñas empresas han dejado de prender los aires acondicionados, los precios actuales de la energía no lo permiten, y han mandado a sus empleados a trabajar en casa. Las renuncias se multiplican, muchos tampoco tienen las condiciones para soportar trabajo y temperaturas del verano extremo. Cada vez las ciudades más calurosas viven un “apagón”, no se le puede llamar vacaciones, de algo más de tres meses. La cifra de desempleo se multiplica por dos durante las olas de calor.

En los últimos días han sido caóticos en estaciones de tren y aeropuertos. En algunos casos los rieles se han doblado por la exposición al sol o se han desatado incendios en los travesaños de madera de las vías; las pitas de los aeropuertos han tenido zonas con derretidas en su asfalto y las esperas se han hecho largas. Estaciones y aeropuertos han apagado sus luces en el día para poner a toda potencia los aires acondicionados. Las puertas se han cerrado luego de declararse sitios con estrés por calor y durante horas han sido más puntos de enfriamiento que de transporte.

La temperatura también ha cambiado el aspecto de la ciudad. Tres plazas históricas del centro han cambiado su arquitectura y urbanismo para adaptarse. En las grandes explanadas se han hecho intervenciones con árboles y pequeños cauces de agua fresca. Las plazas se habían convertido en calderas solitarias con una puerta hacia las iglesias donde muy pocos se arriesgaban a buscar sombra y algo de paz espiritual. Las misas virtuales son ahora la mayor conexión con los fieles.

Las noches de acampadas son tendencia. Los más jóvenes acompañan a sus padres y abuelos a salvar las “noches tropicales” en parques públicos que ahora tienen fuentes de agua, pequeños centros de salud anticalor y una gran oferta de bebidas y comidas “cero grados”, pensadas por sus propiedades hidratantes y su aptitud para una digestión que no aumente la temperatura del cuerpo.

Durante dos semanas las aplicaciones sobre riesgo de golpes de calor han recomendado a los habitantes evitar la calle desde las 11 AM hasta las 5 PM. La ciudad vive una especie de toque de queda durante ese lapso. Ahora, la Europa mediterránea tiene el ambiente de Riad y Doha. Las Apps también han comenzado a entregar información de rutas seguras, los caminos más frescos para ir de un lugar a otro. No es el momento de las aplicaciones de las rutas más rápidas.

Para el fin del verano vendrán los días del humo de los incendios y el riesgo para quienes sufren enfermedades respiratorias. Durante el Covid las ciudades más cercanas a los incendios tuvieron 25% de más en el exceso de mortalidad. Hablar del clima dejó de ser un pretexto para la conversación y se ha vuelto un tema de vida o muerte.

jueves, 27 de julio de 2023

Escudos y murales


 

Presidencia cambió colores del escudo de Colombia por Día del Orgullo Gay y  desató polémica - Infobae

 

Los símbolos están hechos para movilizar, pensados para la reverencia y la inspiración, para la propaganda y los honores. Flores y llamas suelen acompañarlos en sus fechas memorables, bien sean estatuas impasibles o escudos o banderas altivas. Hace unos días, dos de esos símbolos movieron las opiniones de sus devotos y sus malquerientes. Emblemas contrarios acosados por las mismas encrucijadas: ¿Se pueden tocar los símbolos, se puede borrar su significado, merecen respeto irrestricto, pueden ser sacrificados?

Primero fue el escudo de Colombia donde el cóndor fue coloreado de rosa –no por el tema Barbie– como “un símbolo de reconocimiento y celebración de la diversidad por la orientación sexual e identidad de género”. Inmediatamente saltaron los patriotas al considerar un insulto a la patria y un asalto a la historia ese cambio fugaz. Para ellos sería imposible ponerse la mano en el pecho ante ese “dibujo” irreconocible. Para los indignados por ese sacrilegio hay historias que no pueden cambiar, lo importante para ellos son los años no los significados, ven el escudo nacional como una pieza arqueológica en una urna. Pero resulta que los escudos se oxidan, van perdiendo su brillo y cada tanto no está mal darles algo de lustre o deslustre ¿Por qué el escudo no le puede hacer un guiño a un principio constitucional? Solo el conservadurismo más añejo y el sesgo político pueden ver un ataque o un insulto en esa paleta de colores.

El segundo ataque simbólico ocurrió en uno de los muros del auditorio León de Greiff en la sede de la Universidad Nacional en Bogotá. La imagen del Che Guevara, pintada en ese muro desde mediados de los setenta, fue blanqueada en medio de obras de reparación y remodelación del edificio, según dijo la rectoría. Y aparecieron los gritos de los revolucionarios tradicionales, de los cubanos incondicionales, cantaron a Silvio y prometieron pintarlo de nuevo, “una y mil veces”. La grandilocuencia siempre acompaña a los símbolos, sean de bronce o de estuco. Para muchos la figura del Che, la mirada de esa foto icónica mientras veía pasar una marcha fúnebre, hace parte de la historia de lucha del estudiantado. “Borrar su imagen es borrar la memoria histórica”, dijeron. Un argumento que puede servir para defender la estatua de Colón o Belalcázar. El Che llegó a la plaza para reemplazar una estatua de Santander que adornaba ese espacio. Un 8 de octubre fue decapitado Santander y bautizada la plaza en homenaje al “guerrillero heroico”. Los hermanos San Juan, Alfredo y Samuel, lideraron la primera pintada y fueron desaparecidos por agentes del F-2 unos meses más tarde. Esa historia pone una carga especial sobe el grafiti del Che. Pero al igual que el escudo la figura del Che también pierde lustre, y en los tiempos de las estatuas decapitadas y la historia revisada el argentino también puede merecer una encalada. De nuevo un conservadurismo, ahora revolucionario, se duele del ultraje a un símbolo que considera intachable a pesar de sus muchas tachas. La política evoluciona aunque el régimen cubano piense lo contrario. La discrepancia también puede llegar a los muros, los estudiantes cambian de prisma. La universidad que siempre se dice abierta a los debates, plural y lejos del dogmatismo no puede encumbrar una figura soberana en sus espacios públicos. Una postura más cercana de la monarquía que de la academia. En los años sesenta los guardias rojos obligaron a plantar una estatua de Mao en la universidad de Tsinghua, fue el molde para las miles que se instalaron en todas las provincias. Propaganda y dogmatismo.

Inspiran mayor confianza quienes miran los símbolos con algo de desdén, quienes se niegan a venerarlos y soportan un cambio en sus fases y en su faz.