miércoles, 8 de abril de 2026

El lado oscuro de la tierra

 

LOS PARAÍSOS POSIBLES. NOTICIAS DEL OTRO DEL MUNDO

 

Viaje alrededor de la luna – Tecni-ciencia libros

Tiene mucho de sueño esa imagen de la tierra que nos llega desde la escotilla de la nave Orión recién empujada hacia la luna. El silencio, la oscuridad, el movimiento convertido en una extraña quietud. “En el sueño somos el ser de un Cosmos”, escribe Gaston Bachelard, quien interpreta la ingravidez como una necesidad onírica y poética, un vuelo siempre dulce y difuso. La furia del incendio del despegue nos lleva a una noche nueva, embriagante.

Estando un poco más cerca de las estrellas, puntos que los hombres han unido creando seres que les ayuden a la memoria y la superstición, aparece otro milagro señalado por el mismo Bachelard: la nebulosa que forman las estrellas, la leche derramada de la vía láctea, “este requesón aéreo que forma una vida imaginaria. La leche de la luna cae y baña la tierra…”

Pero los tripulantes de Orión están en la oficina, deben dejar la filosofía para el regreso. Dijeron estar deslumbrados por la hermosa vista de la tierra, pero unos minutos después tuvieron que aterrizar en sus pantallas para cotejar datos y transmitir valores hasta la tierra que parece ajena a sus estragos.

Viendo las imágenes de los astronautas, algunas veces concentrados, otras risueños ante las cámaras, otras cavilosos por las ventanillas, pensé en algunos viajes que nos ha dejado la literatura. Los cuatro tripulantes de la Misión Artemis II tienen algo de los tres viajeros de la enorme bala cilíndrica impulsada por un cañón de 900 pies de largo que viaja en Alrededor de la luna de Julio Verne.  Un francés y dos americanos que por una pequeña desviación en el camino no llegaron hasta el centro del satélite y debieron contentarse con mirar por la ventanilla. Viven la misma ingravidez a la que llaman “física recreativa”: “en el mismo instante varios objetos, armas, botellas, abandonados a sí mismos, se sostuvieron como por milagro…” También hablan de afán del “contemplar el globo donde hormiguean nuestros semejantes” y quieren mandar cables hasta la tierra. La diferencia es que almuerzan con conservas y buen vino francés, discuten sobre la existencia de los selenitas y van acompañados por dos perros –Diana y Satélite– que orbitan alrededor de su nave. Y una no menor, no tienen idea de cómo regresarán a la tierra. Posiblemente el impulso de un volcán lunar, piensan. El libro de Verne es un intento de divulgación científica envuelto en el papel aluminio de una nave de ficción.

El Viaje a la luna de Cyrano de Bergerac, publicado en 1657, tiene intenciones muy distintas aunque el mismo combustible para el despegue. Ahora es un solo hombre quién acude a la pólvora partiendo desde Canadá. Al apagarse los cohetes, el impulso final lo entrega el cuarto menguante de la luna que chupa la médula de los animales. El viajero había cubierto du cuerpo de tuétano luego de la caída en un despegue fallido. Al llegar a ese paraíso perdido comienza la descripción de un mundo contrario a la tierra. Sus habitantes lo hacen pregonar que la tierra es luna y la luna es tierra. En las cantinas se paga con poemas, los hombres llevan penes de cobre colgados al cinto en vez de espadas. No pueden creer que en la tierra los “instrumentos de generación pasan por ignominiosos y los de destrucción por honorables”. La vida en la luna es una caricatura para avergonzar a los hombres. Al discutir, los selenitas suenan como una sinfonía, la voces son violines, violas, contrabajos. Y hasta los más jóvenes son sabios, llevan consigo instrumentos como relojes que entregan los libros en la voz de sus autores: “decidí poner los libros como pendientes de las orejas y salir a caminar”, dice el terrícola.

Esperemos que el actual reality cósmico nos entregue las ensoñaciones y divertimentos del lado oscuro de la luna. Ya que no tenemos a nadie en el satélite para mostrar nuestro lado oscuro.

 

 

miércoles, 1 de abril de 2026

Capitán cavernícola

 

Capitán Cavernícola | Doblaje Wiki | Fandom 

Le llueven críticas a concejal de Medellín que salió con un bate en la mano  a “declararles la guerra” a manifestantes


Andrés Felipe Rodríguez, alias El Gury, concejal de Medellín, es el espécimen perfecto para definir la política como una rama de la vileza y la intimidación. No podemos exigirles grandes ideas a los políticos, ni ser ingenuos respecto a sus intenciones, ni mucho menos pretender su bondad y su prudencia. Tampoco esperamos de su parte templanza y razón. Pero al menos tendrían que disimular un poco su agresividad, no exhibir sus cóleras como si fueran grandes doctrinas, no mostrar sus amenazas como argumentos. Dejar la escueta brutalidad para sus horas de ocio y sus diligencias privadas.

Pero El Gury quiere hacernos saber que la política es en realidad matoneo y alardes de violencia. Viéndolo en sus “debates” y declaraciones no puedo dejar de pensar en los boxeadores que se carean de forma teatral en el pesaje antes de los combates. Para el concejal Rodríguez no es suficiente la violencia verbal, los insultos son oratoria innecesaria, de modo que él prefiere la acción. Eligió entonces un bate, adornado con la palabra Diálogo, como enseña de su inteligente cinismo. Y se ha erigido como el defensor de la ciudad de Medellín, frente a lo que él considera peligros y lacras, luego de sacar 6.000 votos para el Concejo. El Gury es en verdad un usurpador del antiguo ESMAD, la Unidad de Diálogo y Mantenimiento del Orden (UNDMO). Un privatizador de las fuerzas de choque, un copartidario del pistolero caleño Andrés Escobar. Rodríguez es un caso de estudio del político que quiere saltarse los pasos democráticos para llegar directamente a la agresión. No quiere la política y la democracia como un mecanismo de contención ciudadana, una canalización del estado de naturaleza, sino como una herramienta para usar el instinto y la enajenación.

Pero no solo de bate vive el hombre de neardental. Rodríguez ha demostrado ser un edil con todos los fierros. Dos incidentes con sus guardaespaldas dejan bastantes dudas. El concejal es bravero pero siempre lleva un hombre armado a la espalda. En diciembre del año pasado su conductor mató de un disparo en la cabeza a un presunto ladrón en una licorera en El Poblado. Las versiones a la policía en la noche y a la prensa en la mañana dejaron muchas preguntas como lo demostró una investigación de El Armadillo. Unos meses antes una investigación de Vorágine dejó en evidencia la contratación de un extraño “gestor comunitario” como parte del equipo del concejal: un exmilitar que andaba de chaleco antibalas, en actitud alerta a su espalda y con permiso vigente para porte de armas. El “gestor” había trabajado meses atrás con una mujer conocida como La Madrina, capturada por secuestro extorsivo en mayo del 2025.

Pero ahí no quedan las señales particulares de alias El Gury, alborotador amateur y fanfarrón profesional. Revisando la página de consulta de procesos de de la Rama Judicial hay tres largas páginas con su nombre. En al menos 27 procesos aparece como demandado o denunciado. Tiene causas por restitución de un vehículo por falta de pago a Bancolombia, múltiples pleitos laborales por no reconocimiento de derechos a trabajadores, tutelas variadas por casos similares y tres procesos penales precluidos o cerrados por decisión de la fiscalía. Procesos por tráfico de estupefacientes y otras infracciones de 2009 y 2010, y un proceso por violencia contra servidor público (no se habla del bate) en el año 2016.

El Gury usa su silueta con una máscara de Batman y el bate en la mano en sus stickers de respuesta a periodistas. Un chiste para mostrar su lado caricaturesco. Tal vez haya algo detrás de esas posturas de luchador libre, de esa política de máscara contra cabellera. Quien tanto levanta un bate termina ponchado tarde que temprano.

 

 

miércoles, 25 de marzo de 2026

El sueño latinoamericano

 

Gracias a llamada ciudadana, capturaron a gringo en Medellín que estaba con  una menor de edad

 Capturados dos extranjeros por casos de explotación sexual y comercial

Los gringos putañeros han tocado a mi puerta. Llegaron con su sonrisa y su generosidad para el portero del edificio. Trajeron además un guía culebrero para que les ayude con sus vueltas y sus citas. Un taxista que es a la vez escolta, mensajero, consultor legal e ilegal, agente inmobiliario y dealer. El primer día que lo vi, venía acompañado de dos jóvenes a las que se les intuía la tarjeta de identidad. Lo miré por la ventana con el ojo inquisidor de mi celular y comenzó a insultarme como un energúmeno. No pude más que responderle con la misma devaluada moneda. Cerró su puerta blindada para acallar mis insultos y a los tres minutos había sacado de afán a una de sus “amiguitas”. Con paciencia y ya menos rojo recibió a la policía. Entraron, hablaron, buscaron y salieron. Pero al menos quedaba una advertencia.

En realidad algunos extranjeros con parejas de día de por medio ya vivían aquí desde hace unos años, pero ya han perdido las energías y ahora tienen un perro o una moto. También sufrieron el escarmiento del robo y la pesadilla de la escopolamina. Han ganado en años y temores.

Ahora espío el reciclaje del nuevo propietario en el cuartico del shut: vodka, cervezas, cajas de pizza, vodka de lulo… Todo normal. Muchos días tras su puerta asoma el sonsonete de la música electrónica o el beat de reguetón. En las noches se repiten los domicilios, desde el Rappi corriente hasta el Spark con alerones y vidrios oscuros. El gringo desaparece un mes y deja un amigo en su lugar. Cambian un poco las rutinas y los gustos pero se repite la trama.

La señora del primero se murió hace poco, el señor del segundo ya está en edad de jubilarse y se fue seducido por el silencio. La pareja del tercero se aburrió porque su hija de tres años no tenía con quién jugar. Y los gringos siguen llegando con sus maestros de obra detrás para las remodelaciones de rigor. Martilleos y polvo son su marca de llegada… y de permanencia.

Hace unos días notificaron a la administradora que ya son oficialmente los dueños de edificio: “Tenemos el 61% de la propiedad, se vienen tiempos emocionantes para El Remanso”. Sí, ese es el nombre del edificio, un poco de cinismo involuntario. Hablaron de remodelar las ventanas y la entrada. Ya eligieron el contratista. Luego nos pasarían la cuenta de cobro. Y continuaron con las elecciones: “para presidente queremos elegir a Shawn, para vicepresidente a Brad, para secretario/tesorero a Peter”. El 45% de las familias en Medellín viven en arriendo. Hace 10 años la cifra llegaba al 36%.

Recordé La casa tomada, un cuento un poco insípido de Cortazar donde dos hermanos van perdiendo pieza a pieza, puerta a puerta, la casa de sus abuelos donde pretendían vivir. Allí los usurpadores son unos susurros nunca vistos, un temor de fantasmas, aquí son la estridencia, el desprecio, el asco. Hay un jacuzzi gigante en el parqueadero de uno de los gringos. Su peso podría desfondar el segundo piso. Los pesos lograrán el permiso.

La historia se repite en decenas de barrios. Desde las tiendas señalan a un mono en chanclas que es el dueño de 30 apartamentos. Sitios web entregan reseñas para encontrar mujeres bellas y femeninas en Medellín. Un viaje para recuperar la seguridad de conquista. Las niñas y jóvenes engalanadas se bajan de las motos de las aplicaciones de transporte y anuncian su llegada por WhatsApp. Un etnógrafo reseñaría la escena en la primera página de su libreta.

El portero me ha notificado tres veces en la última semana que han comenzado a preguntar por nuestro apartamento. Pasan caminando y señalan. Miran y escogen. Un amigo les recomienda y ofrecen. Nuestro único guardián es el gran danés de la señora del segundo piso. Ya instalamos el letrero: “Beware of dogs”.