viernes, 10 de agosto de 2007

Apostadores electorales

Apostadores electorales
En tiempos de elecciones algunos políticos toman el aire siniestro y asustado de los reos en el tribunal, dedicados a rumiar estrategias y remordimientos. Imitan el gesto solapado de las comadrejas y se esconden en la madriguera que les cavan los publicistas. Sólo hablan por medio del sigiloso comunicado de prensa y argumentan con la precaria sonrisa de diente postizo. Convierten su actividad en un pequeño juego de emboscadas y apariciones. Si se les pregunta por su pasado hablan del flamante futuro, y si acaso se acaso les cae a los pies un interrogante sobre sus planes en ciernes no tienen recato en hacer una lista de sus logros remotos.
Ahora Medellín se enfrenta a dos de esos candidatos invisibles para su elección de alcalde: estrategas según algunos, impostores según una lógica un poco más exigente. Ni Sergio Naranjo ni Luis Pérez han asistido hasta hoy a los foros a los que han sido convocados como candidatos. Sus campañas apelan al recuerdo primario de los electores, al ejercicio del voto según un reflejo de la memoria. Basan su ventaja en su nombre y su cara de reincidentes. Que pueden ser cualidad definitiva para la democracia.
Ni Pérez ni Naranjo deberían llamarse políticos. Les caería mejor el escueto calificativo de candidatos, de apostadores electorales. Su actividad se limita a los trucos en el desfile del voto y al eventual ejercicio de poder en su pequeña parcela. Sencillos operarios de las perversiones democráticas. Una vez pasa su apoteosis, bien sea como candidatos o como gobernantes, se retiran a sus cuarteles de invierno a esperar el nuevo lance. En su rol de candidatos se agazapan y cuando terminan las elecciones se esfuman, según la palabra preferida de los magos.
Ninguno de estos dos trabajadores temporales ha participado en un debate público que incluya alguna idea más allá de la consabida cacería de votos. El uno se ha dedicado a pasar las amarguras de las derrotas sucesivas en exilios cada vez más lejanos y el otro, desde que dejó la alcaldía hace casi cuatro años, sólo aparece en los boletines de la Procuraduría Nacional. Tal vez Naranjo y Pérez nunca hayan dejado de trabajar el proselitismo rentable de los garajes y las promesas, de los directorios y la burocracia, tal vez esa sea la política a su medida. Lo que nunca han hecho es darle estatura y credibilidad a una idea o un proyecto, ni hablar de los problemas desde una lógica que evada los cálculos de los encuestadores. Los únicos escenarios en los que se atreven son el afiche y la silla del mandamás. Desde el primero se dedican al mimetismo, al silencio elocuente del eslogan y al trabajo físico para sonsacar voto a voto; y desde el segundo se dedican a la manipulación y la ampliación de la clientela, a la construcción de la colmena propia pensando en las mieles de la siguiente elección.
El único consuelo frente a los candidatos imaginarios es intuir un poco de miedo detrás de su silencio. No deja de ser interesante pensar en la arrogancia como una forma del temor y la inseguridad. Ojala muy pronto el simple reconocimiento de un nombre se convierta en el conocimiento del candidato. La presión de los medios y de los electores debe obligarlos a dar la cara, empujarlos hacia el reflector. Porque dejar que el alcalde sea elegido desde una especie legal de la clandestinidad sería un pecado mayor.

3 comentarios:

Juan David dijo...

Pascual,

Cual es la tarea del alcalde?

Porque Luis Perez fue mal alcalde?. Y no me digas que la pola, la vajilla, la cerrada del estadio y los 200000 computadores.

Y porque Fajardo es buen alcalde?, y yo se que no me vas a decir que porque es muy honrado.

Ademas, veo un problema grave y es que el odio hacia Luis Perez por parte de todos los que opinan no les permite "opinar" acerca de los problemas que actualmente aquejan a Medellin.

Veo gravisimo el avance de los que llaman "paracos" en los barrios, para mi no son paracos, son delicuentes comunes organizados (???).

Yo te pregunto una cosa, que es mejor?: Un buen alcalde con un mal consejo. O un mal alcalde con un buen consejo.

Por ahi lei que a vos te estaban proponiendo para consejal. Debe ser vacano y entretenido ese puesto.

Pascual Gaviria dijo...

Juan David me pregunta por qué Luis Pérez fue mal alcalde. Intentaré hacer una serie de respuestas y comenzaré por lo más sencillo. Una cita reciente de la procuraduría. Está bien, eso no lo convierte inmediatamente en un mal alcalde, pero vamos acumulando y si tanto se habla de sus problemas de contratación, es justo que se cite una sanción en firme de los organos de control.

Bogotá, 24 de Julio de 2007. La Procuraduría General de la Nación se pronunció respecto de la solicitud de revocatoria directa presentada por el señor Luis Pérez con la que pretendía fuera absuelto de la sanción a él impuesta, consistente en multa de 60 días de salario, por las irregularidades contractuales en que incurrió entre los años 2001 y 2002, cuando se desempeñó como alcalde de la ciudad de Medellín.

El argumento del señor ex alcalde, se fundamenta en que la causa disciplinaria en la que fue sancionado y que quedó en firme en enero de 2006, le fue violado el debido proceso, por cuanto la etapa de investigación hasta el pliego de cargos, inclusive, fue adelantada por una comisión especial de asesores encargados directamente de esas funciones por el Procurador General de la Nación, de quienes afirma no tenían competencia para ello, porque no eran de igual o superior jerarquía que el funcionario desplazado.

Al rechazar los argumentos del disciplinado, el Procurador General de la Nación explicó que, entre sus atribuciones legales, está la de conformar comisiones especiales y facultarlas para investigar y dictar pliego de cargos, si a ello hubiera lugar.

Aclaró, que una eventual falta de competencia que podría conllevar a que se constituyera causal de nulidad es la incompetencia para fallar, hecho que no se configuró, pues el mismo fue emitido por el Viceprocurador General de la Nación, funcionario expresamente designado por el Jefe del Ministerio Público para este caso.

Finalmente, la Procuraduría fue enfática en señalar que “La actuación disciplinaria fue decidida de manera imparcial, con fundamento en los hechos demostrados, de acuerdo con los imperativos de orden jurídico, sin designios anticipados ni prevenciones” y finaliza señalando que el doctor Pérez Gutierrez a lo largo de la investigación hizo uso de todos los medios adecuados para ejercer su defensa, “expresados en su versión libre, la petición de nulidades, la solicitud y contradicción de pruebas y presentación de recursos, muestras claras de que en todo momento se le garantizaron sus prerrogativas procesales”.

Sergio Alejandro Henao dijo...

Sabido es que quien gobierna es hombre, es decir, un ser humano mortal común y corriente con aciertos y faltas, fallas y caiditas que igual nos pasaría a todos.

La cuestión no es entonces mirar si fue buen o mal alcalde, sino en cuanto y en que fallo y que consecuencias trae para Medellín tales faltas.

Que fajardo falle mandando hacer una carretera que se lleva 1.000 árboles por delante, no es una falla de ética sino, quizás, de estrategia, aunque esos árboles, según tengo entendido serán replantados. Es decir, una falla es la de tipo estratégico y organizacional y otra muy distinto las disciplinarias por haber obrado de una manera indebida.

Juan David, lo que pasa es que el "pueblo" colombiano esta harto de tanta corrupción, engaño y de tantos desaciertos políticos, y uno ve, revisando la historia, que uno de mil es mil, y que además al primer indicio de fuego el incendio es inevitable.

Si a las faltas ética le sumamos las estratégicas, hermano, ahí estamos es fregados.

Además, cuando uno tiene algo bueno, espera que lo próximo sea mejor. Bueno por conocer a veces es más oportuno que lo malo conocido.