martes, 28 de diciembre de 2010

Recorderis





Entre nosotros será siempre una exageración hablar de terremotos políticos. Es mejor llamar caprichos, coincidencias, oportunismos, fatalidades, remordimientos o arrebatos de cordura a los sucesos que rodean a nuestros modestos palacios presidenciales. Me refiero a América Latina y sus presidentes duros y leves al mismo tiempo, a su opinión pública un poco más enamoradiza y más vengativa de lo normal, a sus partidos artríticos, a sus movimientos esperanzadores vistos desde arriba y peligrosos vistos desde abajo. Pero el año que termina tiene sin duda una marca especial. Seguro estará como principio o fin en los periodos que proponen los especialistas. El 2010 ha dejado algunos puntos finales, otros suspensivos, muchos signos de interrogación y no pocos de admiración, que pueden ser provocados por el miedo, la repugnancia, el dolor o… la admiración. Esta columna, como es obligación por las resacas de fin de año, intentará una pequeña lista de sucesos políticos.
Terminaron su mandato los tres presidentes más populares de Suramérica. Todos en medio de actitudes distintas. El de Colombia solo se dio cuenta de lo inconveniente de cambiar la Constitución para alargar su periodo luego de cuatro meses de abandonar la casa prestada: “Puede ser que la historia diga que esa fue una de mis equivocaciones”, dijo el ex presidente Uribe para sorpresa de todos, incluido Luis Guillermo Giraldo. Salió obligado por la Corte Constitucional y no por su convicción democrática. Será un año inolvidable para Álvaro Uribe: perdió el poder y el juicio, me refiero a la cordura no a ningún pleito judicial. En Chile Michelle Bachelet dejó su cargo con un 81% de popularidad y en medio de acusaciones de la oposición de usar la maquinaria estatal para entregar la presidencia a Eduardo Frei. La primera derrota desde 1988 de los partidos de la concertación honra a la presidenta chilena. Dijo e hizo lo que era inevitable en política pero no abusó de su posición para evitar el triunfo de Piñera. Y Chile mostró una extraña madurez democrática que para muchos puede ser sencilla inconsistencia. Una lección para los inventores del estado de opinión, quienes desprecian la alternancia apoyados en las encuestas. El pobre Piñera debutó en el vaivén de la política con dos episodios extravagantes: un accidente de minería como trampolín y la elección del técnico de fútbol de la selección nacional como problema de fondo.
Lula también se fue luego de ocho años de aplausos e indicadores favorables. Dejó a Brasil en una órbita distinta e hizo algo más que Bachelet para que ganara su pupila. Los brasileros no querían que se fuera pero Lula dejó todo en manos de la superstición: “Espiritistas intentan que el alma de Lula se incorpore al cuerpo de Dilma”. Según parece el cuerpo de la señora Rousseff ya está ocupado por un alma. Algo parecido a lo que pasó por aquí con el señor Santos.
Pero no fue solo eso. Chávez perdió el dominio absoluto de la Asamblea Nacional. En las recientes elecciones legislativas la oposición igualó los votos de su partido y demostró que la marea electoral está de su lado y no del de los rojos, rojitos: votaron el triple de ciudadanos que en las anteriores de congreso en la que solo se presentaron candidatos oficialistas. Pero Chávez ya le dio un manotazo al asunto con la ayuda de cuatro aguaceros. Ecuador demostró que sigue siendo tan frágil que hasta la policía antimotines puede tumbar al presidente con un motín. Correa se dio cuenta que la arrogancia y las arengas no funcionan jugando de local. En el sur Argentina perdió su presidente y por fin se vio obligada a elegir a Cristina, mientras las temperaturas de 36 grados incendian a Buenos Aires con pedreas y campamentos de los sin techo en parques y bienes privados. Y a Fernando Lugo se le diagnosticó un cáncer que seguro disminuirá sus fuerzas para gobernar y su apetito sexual. Raúl Castro por su parte dijo que si Cuba no cambia se hunde, una muestra admirable de autocrítica. Y Evo le disputó el puesto con sus declaraciones a Alicia Machado, y Alan García demostró que sin importar el tamaño se puede pasar desapercibido. Cuando Dios hizo el edén pensó en América.



6 comentarios:

Pascual Gaviria dijo...

Un feliz año para todos los que asoman por estos lares. Salud.

Hilario dijo...

Feliz año para todos, aunque estemos convertidos en hormiguitas.
Después del color de hormiga, y de las culonas, un consuelo.

D.R.A. dijo...

Qué será lo que quizo decir Raul CASTRO conque hay que cambiar, los hoteles viejos por los nuevos en Varadero, la vigilancia en las playas de Camaguey para evitar el exodo, pedido a gritos por la casi mayoría del pueblo cubano (esa represion, su revolucion), a los disidentes, esos enemigos del regimen NEO stalinista?

Graves dijo...

Estoy en la Sierra Nevada, una nave extraterrestre me conectó con el blog, Feliz Año 11.

eureka dijo...

feliz año a todos. Que la pasen bueno.

Mauro Vélez dijo...

Feliz año nuevo 11 del nuevo Milenio, cuando se están definiendo muchas cosas, sobre todo políticas: dos presidentes suramericanos que antes fueron guerrilleros, que pondran todo su izquierdismo (nueva conciencia) a benefivcio de los pobres o de la clase media (en Uruguay) a superar el estigma cardiaco de los ricos hacia ellos.
En Colombia podria ser Gustavo Petro por fuera de algunas influencias suyAS NEOMAMERTAS Y FASCISTAS.
NO HAY MÁS O NO HAY FORMA PARA VER OTRA COSA EN EL PODER DADO EL MAMERTISMO DE IZQUIERDA CONTRAGODO Y CASTRISTA.
Otra cosa es la mala infraestructura que impone la godorradia poara mantenerse en el poder con su division de clases.

Felicitacionesd A Pascual Gaviria, nuestro "Boss" en este Blog por su Premio Simón Bolivar.