martes, 8 de febrero de 2011

Extremo virtuoso




Todas las ciudades van fabricando pasiones injustas o extravagantes contra algunos de sus símbolos. Cuando el fetiche ya hace parte de las colecciones del vendedor de baratijas la suerte está echada. La ciudad, sus habitantes quiero decir, ya pondrán algo más que razón sobre el edificio, la plaza, la escultura o el aparato de sus apegos. Medellín y Bogotá han tomado caminos diferentes con respecto a dos de sus emblemas: El Metro y Transmilenio. En la capital los acordeones rojos pasaron de ser una maravilla de ingenio a una pesadilla de estreches e incomodidad. La ruta del éxito lo llevó a la insuficiencia y lo convirtió en el trompo de poner frente a todos los inconformismos. Transmilenio es hoy la vitrina de romper por la derrota del equipo de los amores o la falta de pago de los patrones.
En Medellín el Metro ha terminado por representar el otro extremo. El martilleo de los altoparlantes y el silencio de los trenes conformaron una especie de religión que se ve muy bien desde el atrio pero no deja de tener sus excesos. Las plataformas y las escaleras de las estaciones dan la impresión de estar siempre recién trapeadas. Relucientes y oliendo a Cresopinol como las iglesias de pueblo. Al pasar los torniquetes la gente baja el tono de la conversación y camina con una nueva compostura. Pisa con maña, saluda con una venia amable, evita el ceño fruncido del pasajero de bus. Al principio se creyó que era simple montañerada y que con el tiempo las estaciones perderían ese aire de convento de monjas en Yarumal. Pero la buena conducta se conservó y entonces decidieron llamarla Cultura Metro.
El peligro es que tanta decencia, tanto comedimiento y tanta educación se convierta en una pequeña tiranía. Cada vez son más frecuentes las quejas de algunos usuarios por discriminación y abusos por parte de la vigilancia del Metro de Medellín. Primero apareció la queja de los homosexuales por los regaños de los policías cuando dos hombres o dos mujeres esperan el tren cogidos de la mano. Una conducta digna del Metro de Teherán.
Ahora han comenzado a impedir la entrada de algunos mal vestidos y ojerosos. Hace unos días una amiga fue obligada a salir de la plataforma bajo el cargo de que estaba borracha. Ella, que se había tomado tres rones y estaba sentada esperando su vagón, les dijo a los policías que tranquilos, que no pensaba manejar el tren. No valió y fue condenada a la buseta. Pero eso no es todo, también supe de un universitario al que se le negó la entrada al tren de las cinco de la mañana por su cara de trasnocho. Había amanecido haciendo un trabajo y a la guardia del Metro no le gustó su facha mortecina. Y quienes dejan pasar más de un tren en la plataforma son obligados a bajar a los torniquetes bajo sospecha de suicidio. Al paso que vamos solo se logrará atravesar las puertas del Metro recién confesado y con un toque de agua de rosas.
Es imposible negar las bondades que trae el respeto de los ciudadanos a los espacios de uso común y las obras públicas, pero convertirlos en santuarios que operan bajo un código de modales que imponen según su gusto los policías bachilleres parece un extremo virtuoso.


42 comentarios:

Pascual Gaviria dijo...

Rumores que lleva el Metro

Pascual Gaviria dijo...

Una perlita de Emilio Ruchansky, un argentino qye pasó de visita hace unos meses.

Cultura metro
Guardo para lo último la discusión más extraña que tuve en mi vida. Ocurrió en la estación Suramericana, un sábado soleado. Resulta que con una amiga local nos habíamos citado en el andén. Eran las 10 y fumé un poco camino a la estación. Antes de entrar compré jugo de naranja, por si el porro se subía demasiado. La idea era tomar el metrocable hasta La Aurora o más adentro y recorrer una feria en un barrio del cerro y de paso tener una vista panorámica de Medellín. Me senté a disgusto en esos cubos de cemento que ofician de banquitos. Pasó el primer tren y nada. El segundo y nada. Y al tercero, veo que el guardia de policía comienza mirarme. “Mmm, que mierda le pasa a este pibe”, pensé. No tenía porro encima, por suerte. Pero ese no era el problema.
El policía del andén que tenía en frente era el que pedía por los altavoces, cuando llegaba un tren, que seamos “solidarios” con los que necesitan un asiento en el metro. Lo decía de una forma tan estudiada, que parecía un mensaje grabado. Y entre tren y tren hablaba con su compañero uniformado de enfrente. Y yo, colgado de ese cielo hermoso, de esa temperatura cálida y eterna de Medellín, oí como si fuera un sueño aterrador que por los altavoces decía: “Señor pasajero, se le recuerda que está prohibido esperar más de dos trenes en el andén, tenga a bien aguardar en el hall de la estación”. Miré al policía, me estaba mirando. Éramos tres personas: él, su compañero y yo.
No puede ser el porro, era bueno, pero no para tanto. ¿Realmente esa era una “regla”?
Ahí nomás me vino a hablar el compañero del policía locutor. Vino con una sonrisa, era un pendejo. Me dijo que no podía esperar allí, que bajara las escaleras. “Discúlpeme, pero no entiendo cuál es problema. ¿Está prohibido esperar? ¿Dónde está escrito eso?”, le dije. Tenía los ojos bastante rojos, pero no me importaba. El pendejo, sin perder la sonrisa, me explicó que tenía la orden de no dejar que nadie espere más de dos trenes porque mucha gente se suicidaba… Me reí. “Mire, yo podría haberme tirado antes, incluso creo que por lo alto que estamos, si me tiro a la calle me mato igual”, le contesté. En ese momento recordé que también en Argentina está prohibido el suicidio, por Dios, que mundo de mierda.
Y el pendejo insistía. Yo creí que era una joda, un chiste de los dos policía que seguro que estaban más fumados que yo. Alguien me lo había dicho antes, “en Colombia, lo único que se aprende en el servicio militar es a fumar marihuana”. Venía un tren, crucé los dedos porque mi amiga viniera y se acabara esta alucinación. No tuve suerte. “Soy extranjero, no sabía esto”, le dije, como si tuviera que disculparme por no querer acatar esa norma tan irreal. Y me la hizo cumplir, bajé las escaleras y cuando venía un tren subía para ver llegaba mi amiga.
En una de esas, me quedé en el andén sin que se dieran cuenta. Venía el tren y el pendejo caminó apurado hacía mí. Me empezó a decir lo mismo de nuevo y como no sabía que responderle me subí al tren, mientras escuchaba como el otro por el altavoz decía: “Señor pasajero, sea solidario…”.

JuanDavidVelez dijo...
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JuanDavidVelez dijo...

¿entonces que? ¿que no trapeen para que a Pascual no le huela a cresopinol porque es que trapear es para montañeros?

Listo, de acuerdo con la reconvención que les hace Pascual a las autoridades, como policia columnista que es él. De acuerdo que es incorrecto que no dejen entrar gente con un poquito de alicoramiento. También de acuerdo que deben ser respetuosos con los que tienen problemas con el semblante, montar en metro con ojeras es un derecho que el pueblo tiene que hacer respetar.

Pero la chimba, la medida para complicar un poco los suicidios si me parece bacana, muy bueno que hagan eso, es más, no sé si lo dicen por los altoparlantes pero deberían decirlo: "señor suicida, recuerde que debe pensar su decisión afuera de plataforma". De verdad me parece muy bacana esa medida.

Del argentino, pues muy chillón, mucho. Pero claro, como no es colombiano entonces a Pascual le hacen mucha gracia sus burlas a nuestras medidas para combatir los efectos de la depresión, otra cosa sería si fuera un estudiante de la de antioquia, ahí si a Pascual le parecería un exagerado con mentalidad de los años 70. Así es esta hijueputa vida.

JuanDavidVelez dijo...

"no, es que el metro de acá es muy limpio y a los mensajes de los parlantes les falta espontaneidad", que chimba de critica tan necesaria, muy útiles esas criticas, es que esos funcionarios no saben que los metros deben ser espontaneos, como si lo saben ustedes los periodistas con mucho mundo.

Que no digan mensajes por los parlantes, coman puta mierda pues, muy tonta esa critica.

Pascual Gaviria dijo...

Juan David calmate, una pequeña burla a los modales que exige la cultura metro no es una herejía tan grave. A mí si me gusta que las plataformas brillen como un espejo, incluso les deberían poner unas materas con Anturios para que de verdad quedaran como una casa en La Ceja.
Pero la tiranía de los bachilleres alentados por un manual escrito no sé donde parece demasiado. Un niño descalzo al que se le mojaron los zapatos no puede entrar y una putica atrevida tal vez no pase el torniquete. Están a punto de poner el letrero "Nos reservamos el derecho de admisión".

Sobre la burla de Ruchansky pues sin duda para un extranjero resulta algo pintoresco el catecismo del Metro. No tengo especial debilidad por la opinión de los extranjeros sobre nuestras costumbres, pero tampoco creo que la mirada del visitante sea siempre una burla tonta y malediciente.

Juan David, que digan lo que quieran por los parlantes, pero uno tiene derecho a burlarse de los delirios del Metro. Me perdonás si me pasé de la raya amarilla.

JuanDavidVelez dijo...
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JuanDavidVelez dijo...

ue pena, no guevoneo más: sí, entre tanta carreta de hippies trasnochados, la columna y el articulo de UC tocan un par de problemas importantes (obvio que así como ustedes, yo también lo digo desde mi posición ideológica de neoliberal recien bañado).

Pero sí, ojalá paren bolas a los problemas de que la gente no pueda usar el servicio por sus problemas con la moda, los hábitos de sueño y el alcohol.

Bacano que un siquiatra o un sicologo opinen de esa medida anti-suicidio del metro, por curiosidad. Yo supongo que ellos en el metro vieron que los manes que se suicidan siempre esperan un rato. No sé, bacana la medida, pero finalmente no estoy seguro que pretender quitarle reflexión a la suicidada de la gente sea bueno. Tal vez sí sea positivo que la gente se tome su tiempo en plataforma para tirarse al metro. Es sin duda una medida para analizar.

Con mis comentarios solo pretendo construir ciudad, me disculpan.

LaCaballero dijo...

Juandaví: algo así como un psicólogo en plataforma que se pille la intención del suicida, y no la confunda con el que espera al amigo en uno y otro tren pasar... Dí tú un psicólogo camuflado de policía bachiller ¡jajaja!

Lalu dijo...

Yo creo que hay mucho menos de compasiòn y mucho màs de visiòn de abogado de planta en la regla que prohìbe dejar a la gente esperar en la plataforma.

Así se evitan muchas demandas de responsabilidad civil en las que los que dependìan económicamente del suicida digan cosas como "es que la plataforma estaba muy llena, lo empujaron y se cayó. No hay seguridad en las estaciones del metro".

Puede que sea fàcil probar que la demanda no tiene fundamento, pero de todas formas es un desgaste y contratar a un abogado pa que conteste las demandas vale plata.

Me gustarìa saber què piensa Pascual de que la fuerza policiva del Estado se ponga al servicio del cumplimiento de reglamentos de empresas y no del código de convivencia ciudadana (código de policía). Yo creo que hay extralimitación, pero vaya dígale eso a un policía.

Lalu dijo...

Y el transporte masivo de pasajeros es un servicio pùblico. No creo que los del metro tengan derecho a negarle la entrada a la gente proque estè sucia, drogada, borracha o lo que sea. Otra cosa es que no dejen entrar armas sin salvoconducto, que le pongan rayos X a los torniquetes si quieren.

Nerön Navarrete dijo...

Mi queja es económica:

Hace dos días me acerco a la taquilla de la estación Santa Lucía a comprar el tiquete, y me cobran $1750. Generalmente vale $1550.

Muy sonriente la muchacha me dice que ese es más caro, debido a la campaña para que todos tengamos la tarjeta cívica.

¿Cómo así?

¿Si sólo me monto una vez tengo que pagar un recargo que ellos se inventan?

Por otro lado, los bachilleres no dejan de parecer frustrados con problemas cutáneos, pero si debe ser un paraíso que lo manden de patrullar el parque San Antonio, a mandar en la estación.

maggie mae dijo...

a mí me hicieron esperar al lado de los torniquetes por esperar más de dos trenes a que llegara una compañera que me iba a entregar un libro. Y un día me hicieron cerrar un paquete de galletas porque no se puede comer, ni tomar nada, ni sentarse en el piso cuando uno está mamao. A mí me parece demasiado, el manual parece escrito por viejitas pelimoradas.

JuanDavidVelez dijo...

Es mi punto de vista, el mio.

Pasa algo: no todos tenemos la fortuna de contar con un buen sentido de la moda. Aquellos que por el motivo que sea no lo hacen bien consiguiendo y combinando sus prendas de vestir no deberían ser excluidos. No solo los que somos elegantes tenemos derecho a disfrutar la cultura metro. Igual aquellos que gustan de beber o de tomar drogas ilicitas, que no los excluyan, no todo el mundo es disciplinado como uno.

Repito, es mi opinión.

Pero lo de la espera, el derecho constitucional a esperar en plataforma, la verdad es que yo estoy dispuesto a renunciar a ese derecho, sobre todo si eso ayuda a salvar aunque sea una vida. Sí, ya sé, el hecho de que algún desatinado (o no desatinado) se quiera matar no es problema de uno y no debería obstruir que uno espere tranquilo en plataforma, sobre todo teniendo en cuenta como es de bueno esperar ahí mientras pasan los trenes.

Dicen "entonces que prohiban las cuchillas de afeitar". No, al derecho constitucional a comprar cuchillas de afeitar yo no estoy dispuesto a renunciar, al derecho constitucional a esperar en plataforma sí estoy dispuesto. Igual "ah, entonces que nadie pueda esperar en la calle". Igual, yo no estoy dispuesto a renunciar a ese derecho aunque haciendolo se salven vidas. Pero al derecho constitucional a no esperar en plataforma sino en los torniquetes si estoy dispuesto a renunciar.

Ya sé que no tengo razón y que ese derecho a esperar en plataforma es muy importante, y que además por acciones como esa de ponerlo a uno a esperar en los torniquetes es que empiezan los totalitarismos.

Anónimo dijo...

La función del Estado es defenderlo a uno de los demás, no de uno mismo.
La muerte de un suicida podrá ser muy dura para quienes lo rodean: quienes no comprenden las desicion. Pero para el muerto ese era su derecho, después de todo es lo único que es exclusivamente de uno, una propiedad excluyente: La vida propia.
Bajo esa lógica, pues, tipifiquemos al suicida. Creemos la tentativa de suicidio y le damos cárcel al que intentó, pero no lo logró.
Si alguien no le tiene miedo a la muerte, menos le tendrá miedo a la cárcel o a que un Policía lo saque a la fuerza de una plataforma de trenes.
Finalmente, en mi opinión, lo único que busca esa medida es mantener una bonita imagen del sistema Metro, tan bonita como sus pisos.

Mónica Palacios dijo...
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Mónica Palacios dijo...

Juan David, creo que finalmente la posición se trata de una cuestión de fe. Creo que vos tenés fe en que la medida de prohibir la espera en las estaciones está dirigida a proteger la vida de potenciales suicidas y yo no le tengo fe a esa buena intención sino que creo que se trata de una medida de asepsia que busca conservar la imagen del Metro como un lugar impoluto y que para la policía del Metro una personas sentada esperando en una estación es una mancha que hay que limpiar. Lo de la protección del suicida me suena a excusa, y que el espíritu de la norma es mantener la imagen institucional.

Por eso te dije que por esa vía, entonces, habría que prohibir las cuchillas de afeitar -solo por mencionar uno, podría ser veneno para ratas, pastillas para dormir, edificios de más de tres pisos, etc-. Si realmente la preocupación es limitarle a un potencial suicida los medios para quitarse la vida, estoy segura de que estadísticamente hay muchísimos más intentos de suicidio por cualquier otro método que por arrojarse a las vías del Metro. Seguramente en la administración de este medio de transporte tienen estadísticas de cuántos intentos y cuántos suicidios se han ejecutado en sus estaciones y sería interesante comparar qué tanto ha variado esa cifra después de poner en funcionamiento la medida anti-suicidio. Sospecho que no mucho porque, en el fondo, esa no es su intención.

Me parece que la tal cultura metro ha confundido esos pisos brillantes, ese rumorcito imperceptible, esas estaciones llenas de gente bonita y bien vestida con la idea de estar en una sociedad muy culta, pero no, las sociedades que ciudan y conservan sus bienes públicos no es porque les tengan prohibido hacer libre uso de ellos; es porque los sienten propios y nadie daña o destruye lo que es suyo. Es decir, la cultura metro no funcionaría sin las medidas policivas y eso, de culto, más bien poco.

Finalmente, las enfermedades mentales, entre ellas la depresión, sí son un asunto de salud pública -en Suecia, al menos, son uno grave-, no es que al resto de los ciudadanos no tiene por qué importarle proteger la vida de un potencial suicida, solo que creo que limitar la libre circulación de la mayoría, que no padecen de enfermedades mentales, no es una medida muy brillante. Especialmente porque al suicida le están prohibiendo que se quite la vida ahí, en ese santuario de pulcritud, pero les tiene sin cuidado su destino después de salir de la estación.

JuanDavidVelez dijo...

Estuve revisando en interné buscando en otras ciudades, mi conclusión (sesgada, claro) es que en general en otros paises que no son montañeros, la gente piensa que sería bueno que el metro trate de evitar los suicidios que ocurren al interior, tanto por razones de "humanidad" como por las razones económicas del costo que implica al metro.

Es decir, que pena pues con el señor argentino de la "perlita" y con Pascual, pero las medidas para evitar los suicidos le interesan a muchos metros del mundo, no solo en Medellín.

Pero bueno, veo que en Medellín el derecho a esperar muchos trenes en plataforma (no solo dos trenes) cuenta con muchos defensores.

Que pena, fue mi culpa que se desvió por ahora lo importante de la discusión. Creo que lo importante y lo que se debe revisar es que al parecer en el metro los policias se están creyendo (o los están entrenando) para "bouncers" de bailadero del parque lleras.

JuanDavidVelez dijo...

Y pues no, yo no creo que las autoridades deban chimbiar en exceso a la gente que se quiera suicidar, estoy de acuerdo que eso es un derecho también.

Pero poner ese pequeño obstáculo me parece adecuado, creo que es una medida razonable que no perjudica a nadie (sí, yo creo que no poder esperar en plataforma mucho rato no es un perjuicio, sobre todo teniendo en cuenta que no es que lo saquen de la estación, simplemente le dice "espere allí a los impuntuales más bien, piense en los impulsivos que no han pensado bien la suicidada, pongase en los zapatos de ellos").

Esa medida de "amigo, bien pueda suicidese acá pero eso sí venga bien seguro de su decisión y tenga en cuenta que su legitima ceremonia de despedida del mundo si es muy larga no la debe hacer acá, porque es que acá no se puede demorar, es por el bien de los suicidas no muy decididos". Me parece bien.

JuanDavidVelez dijo...
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JuanDavidVelez dijo...
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JuanDavidVelez dijo...

Finalmente:

"Toronto Transit had a program to improve response to suicides and attempts.

Their training improved employee ability to identify people who were there to commit suicide (typically crying, standing near or at the end of the platform, allowing one or more trains to go by inexplicably). Some people set down their belongings or partially undress, etc.

The training also used guidance from the mental health community for approaching people that appear to be in the system for purposes of committing suicide. Employees cited that it was helpful to know that approaching someone with concern was not likely to "send them over the edge", and that approaching people directly, by saying "are you here to commit suicide" was more effective than asking a less direct question like, "you're not going to do anything, are you?"

Mónica Palacios dijo...

La medida del Metro de Toronto, Juan David, es justamente lo opuesto a la del Metro de Medellín. Capacitar gente para detectar comportamientos suicidas y distribuirla por las estaciones es exactamente lo contrario a decirle a todo el mundo que no puede esperar ahí. Esa es una inversión pensada en el caso específico de los suicidas, que requiere planeación y costos, mientras que prohibirle a la gente ponerse citas en las estaciones del Metro, no; es barato y autoritario.
Con total seguridad, la medida de Toronto sí salva vidas, renunciar en cambio a tu "derecho constitucional a esperar en plataforma" no salva ni una.

Lo que me molesta finalmente es la idea de aceptar normas que subestiman la autonomía -por no mencionar la inteligencia- de quienes las tenemos que cumplir, que es denominador común en la legilación colombiana, algo como la ley zanahoria y otras por el estilo. Parten de la desconfianza en que el ciudadano sea capaz de escoger qué es lo que le conviene y entonces la ley se ahorra el esfuerzo -y la inversión en medidas más directas- y nos iguala a todos por lo bajo; o sea, mejor suponer que todos somos potenciales suicidas que invertir, como Toronto, en personal entrenado para detectar est tipo de comportamientos.

JuanDavidVelez dijo...

No, no lo están prohibiendo a la gente ponerse citas en las estaciones del metro. Le están prohibiendo ponerse citas en la plataforma. En el área que hay entre las escalas y la plataforma (que es adentro del metro) la gente se puede poner las citas que quiera. Esa área en la que se pueden poner citas es en el interior del metro. "Pongase citas acá en el metro pero no en la plataforma". No veo ni el problema ni el escándalo con eso, vos sí.

No están suponiendo que todos somos potenciales suicidas, están suponiendo que los que esperan varios trenes son potenciales suicidas. (mirá que en Toronto vieron que esa es una caracteristica. Entre otras a mi Toronto me importa un culo, solo quería mostrarles que eso no es una montañerada de acá)

No entiendo porque decís que esa medida del metro de Toronto es lo opuesto ¿qué es lo tan opuesto? en Toronto un man va y le pregunta al que está esperando varios trenes que si se quiere suicidar, igual que acá. Esos policias de acá los entrenaron también para detectar esperadores.

Y no, en este caso no están partiendo de que la gente no es inteligente, están partiendo del hecho probado (por lo menos en Toronto) que los suicidas esperan varios trenes, por eso al que ven esperando van y le preguntan (porque como ves en Toronto descubrieron que es útil preguntarles directamente), ¿que no lo deben sacar? pues es que mi punto es que la sacada de ahí para los torniquetes no es para nada grave.

JuanDavidVelez dijo...

Vení Mónica. si te dicen y te demuestran: "la simple medida de no esperar en plataforma le agrega minutos de vida a los suicidas". ¿vos estarías de acuerdo con la medida de no esperar varios trenes ahí? O definitivamente vos crees que el derecho de la mayoria a esperar en plataforma es más importante que cualquier minuto de la minoria suicida.

Mónica Palacios dijo...

No es personal, Juan David, es que desde mi punto de vist, el espíritu de esa norma no es la protección del ciudadano.
Pero sí, si uno de esos grupos de investigación ociosos que hay en las universidades británicas hiciera un estudio de los potenciales suicidas que decidieron no tirarse a las vías del Metro de Medellín exclusivamente porque estaba prohibido esperar más de dos trenes en plataforma apoyaría, de todo corazón, la continuidad de la medida. Lo que pasa es que estoy profundamente convencida de que eso no es probable. Y no estoy muy segura de que cuando hablás de agregar minutos estás considerando eso como una vida salvada. O sea, no sé si a vos te parece efectiva la medida si la persona que pensaba suicidarse en el Metro no lo hace ahí, pero unos minutos más tarde se tira al río o algo así.

Las medidas entre Toronto (que a mí también me importa un culo) y Medellín son opuestas porque en el primer caso se trata de personas capacitadas para detectar comportamientos encadenados que se podrían interpretar como tentativas de suicidio, en el caso de Medellín el único entrenamiento que tienen estos policías es que nadie puede dejar pasar dos trenes en plataforma y la solución es sacarlo de cuadro. En lo que copiaste no lo dice, pero es fácil interpretar que la capacitación a esas personas va más allá de preguntarles si están intentando suicidarse. Es casi seguro que cuentan además con recursos para brindarle al potencial suicida apoyo sicológico mientras los remiten a una ayuda profesional especializada. Eso, al menos, me parece lo opuesto a mandarlos a suicidarse a otra parte.

Es probable que la medida implementada en Medellín tenga el mismo sustento teórico que la de Toronto, pero en el segundo lo de esperar más de dos trenes se suma a otros comportamientos -llorar, abandonar sus cosas- y podría adivinar que este personal capacitado no le anda preguntado a tooodos los que esperan más de dos trenes si están pensando en suicidarse. Los de Medellín, en cambio, sí le piden a todos que por favor se retiren de plataforma.

Nerön Navarrete dijo...

Muy buena discusión, pero definitivamente, las únicas dos excusas aceptables para esperar varios trenes es que pasen muy llenos, o que uno se quiera matar, y a lo bien, así como el que se quiere tirar tiene su último derecho, que cumpla con su último deber y no le cague el día a todos los demás.
Hágalo en casa para que sólo lo vean los forenses...

Además, no se les olvide el cucho que se lanzó con los hijos, o el man que se lanzó de la estación hospital hasta el pavimento de Barranquilla...dígame si no es inhumano que le caiga un gordo al conatra en que usted va.

Pero bueno, precisamente se matan porque ya nada les importa. Hablarle de urbanidad y de escándalo público a un suicida...

Hay también que entender que en el imaginario del paisa (obrero o empresario) el metro es el mayor producto de exportación, el atractivo turístico, el argumento contra los rolos y la excusa para pensarnos más europeos.

Entonces, no es necesario preguntarse porque está tan cuidado por la policía, porque es probablemente lo más parecido a puntualidad, lo del piso más encerado, y lo de las normas más estrictas. Es que vende mucho...

Para los que aún no han visto "la tortura metro, calidad indebida"

http://www.youtube.com/watch?v=a0-dKD_iU_Y

Juan Diego dijo...

Nah, el Metro es parte de nuestra red, debería tener graffitis, músicos, duendes, lo que sea. Parece más bien un sistema diseñado bajo las 13 virtudes del hipócrita de Benjamin Franklin: la templanza, el silencio, el orden, la resolución, la frugalidad, la laborosidad, la sinceridad, la justicia, la moderación, la limpieza, la tranquilidad, la castidad y la humildad.... Bahhh y el enano ese tuvo dos hijos ilegítimos...Metro diseñado por los socios "de la Venerable Congregación de los Fabulosos Ingresos Per Cápita"

Anónimo dijo...

El metro de Nueva York salva cientos de vidas al año con una medida muy sencilla: Operar 24hr y dejar a la gente "dormir en él".
Claro, no es chévere sentarse al lado de un indigente que ahorro 2.25 para no morir congelado. Igual, sigue siendo un sistema muy seguro en materia de criminalidad.
Me dirán que los guardas los despiertan, pero sé que hay un amplio margen de tolerancia para con quienes viven en el subterráneo. Y también sé que muchas personas caídas en desgracia, sin ser indigentes, han tenido que pasar un par de noches en él.
Entonces, eso de que se ve feo el sistema es una completa parroquialidad: como los curas que no dejan escampar al mendigo en la iglesia porque espanta a las señoras de que dan limosna.
El Metro es un Metro, y no un museo.

Ahora bien, si tanto les preocupan los suicidio por qué no han instalado discretas cabinas telefónicas que ofrezcan ayuda especializada al suicida, como las existentes en puente Golden Gate, donde cada día alguien planea matarse, y que han probado ser más efectivas que poner policía a lo largo del andén.

Anónimo dijo...

Finalmente: Si tanto les preocupa la seguridad de las personas ¿Por qué sacan a los borrachos del sistema? ¿Para que se vayan a pie a la casa y se arriesguen a que los atraquen o los maten? ¿O para que cojan un taxi que tal vez no pueden pagar y terminen víctimas de un paseo millonario?

Así es este país: Un desplazado, de aquellos a quienes les tocó vivir en un semáforo, no solo no tiene derecho a una vivienda, trabajo y comida, sino que tampoco puede usar el metro: Por malvestido.

Anónimo dijo...

El blogger está como raro. Firmo mi comentario por que no lo registra. Pascual.

Sin leerlo desde hace unos años, por que da grima desde hace unos muchos años, dije en una entrevista frívola que El Colombiano daba grima.

Mis obligaciones de cacharrero de prensa me han obligado a volver al diario a leer. Y la verdad no siempre da grima.
Un periódico que cubre la muerte de un padre caminante como si el Papa hubiera muerto también da risa, y por eso no me alegra mi regreso.

Y se pueden leer editoriales como el del sábado pasado en el que critican a Santos sobre todo por no ser Uribe. Una pieza de antología.

O la columna de Juan Gómez M., en la que reclama a Piedad Córdoba no haber fundado un movimiento para salvar la memoria de los dos curas asesinados en Bogotá, es un reto a la inteligencia argumentativa.

Y sus portadas de guacamayas que son un "espectáculo natural en medio de la Urbe", son de verdad un espectáculo editorial.

Es seguro que en El Colombiano hay quines hacen su trabajo más que bien. No todos se pueden dedicar a la adoración política y el sesgo religioso. Hay que dejar campo para otras cosas. Los comunicados-entrevista de Uribito y los discursos-entrevista de Uribe, por ejemplo.

Pero haya cosas buenas sin duda. Reconozco no haberla leído hasta hoy. Leí la crónica de Guarnizo que ganó el premio Rey de España y está muy buena. La recomiendo. Por el tema, por el lenguaje y por que no tiene el azúcar cívico y constructor de identidad y conciencia que caracteriza a nuestro diario centenario.

Toda esta carreta como introducción a una columna furibunda de Carlos Alberto Giraldo. Yo me asusté. El hombre se ve como grande. Y sabe donde mantengo.

Dan grima

MIDNIGHT MEETING dijo...

El Colombiano es muy susceptible a la crítica. Ya un señor Jiménez había publicado un artículo en El Malpensante donde criticaba los errores de ortografía, entre otros asuntos, del diario con un tono burlesco, tal cual como el de la revista. La respuesta del diario no fue esmerarse por mejorar sino cancelar la suscripción a la publicación.

Pero Pascual, más allá de eso, uno lee el editorial de hoy, donde condenan a la CSJ de amenazar la democracia y no puede mas que estar de acuerdo con tu respuesta. Da grima.

MIDNIGHT MEETING dijo...

Enlace de artículo de Andrés Jiménez en El Malpensante.

http://www.elmalpensante.com/index.php?doc=display_contenido&id=408

Pascual dijo...

Pego el comentario anterior con algunas correcciones y marcado. Le agrago además el enlace del que habla Midnight.

Sin leerlo desde hace unos años, por que da grima desde hace unos muchos años, dije en una entrevista frívola que El Colombiano daba grima.

Mis obligaciones de cacharrero de prensa me han obligado a volver al diario a leer. Y la verdad no siempre da grima.
Un periódico que cubre la muerte de un padre caminante como fuera el mismísimo Papa también da risa, y por eso me alegra mi regreso.

Además se pueden leer editoriales como el del sábado pasado en el que critican a Santos por no ser Uribe. Una pieza de antología.

O la última columna de Juan Gómez M., en la que reclama a Piedad Córdoba no haber fundado un movimiento para salvar la memoria de los dos curas asesinados en Bogotá. Un reto a la inteligencia argumentativa.

Y sus portadas de guacamayas que son un "espectáculo natural en medio de la Urbe", son de verdad un espectáculo editorial.

Es seguro que en El Colombiano hay quines hacen su trabajo más que bien. No todos se pueden dedicar a la adoración política y al credo. Hay que dejar campo para otras cosas. Los comunicados-entrevista de Uribito y los discursos-entrevista de Uribe, por ejemplo.

Pero hay cosas buenas sin duda. Leí la crónica de Guarnizo que ganó el premio Rey de España y está muy buena. La recomiendo. Por el tema, por el lenguaje y por que no tiene el azúcar cívico y constructor de identidad y conciencia que caracteriza al diario centenario.

Toda esta carreta como introducción a una columna furibunda de Carlos Alberto Giraldo. Yo me asusté. El hombre se ve como grande. Y sabe donde mantengo.

Dan grima

Andrés Jiménez El Malpensante

Nerön Navarrete dijo...

Jajaja, pero se la tiraron toda a Pascual, incluso hasta se metieron con la maracachafa...

Pero no entiendo eso del regreso...¿te volvieron a llamar, o sólo te avisaron lo de la liquidación?

Un plus, ¿el Colombiano respondió a la carta de Javier Giraldo, esa que con orgullo publicó Número?
De verdad que semejante misiva lo deja a uno sin palabras

http://www.revistanumero.com/index.php?option=com_content&view=article&id=697

Pascual dijo...

Nerön hablo por supuesto de mi regreso obligado como lector.

Nerön Navarrete dijo...

Ahora que estamos sacando las maravillas del colombiano a relucir, es bueno agregar la defensa de Valencia Cossio...

http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/E/exdirector_de_fiscalias_fue_declarado_culpable/exdirector_de_fiscalias_fue_declarado_culpable.asp?CodSeccion=211

Nerön Navarrete dijo...

Aunque está mejor el editorial...

"No vamos a negar que existe una larga y profunda amistad con la familia Valencia Cossio por parte de la Dirección y socios de esta casa editorial. Quizás esa amistad nos da elementos de juicio para decir que respetamos y acatamos el fallo de tan alto tribunal, pero que no lo compartimos.

Nos preocupa la manera como algunos miembros del poder Judicial han venido actuando. Un país del que se pueda afirmar que bastantes integrantes de esa rama no son ni probos ni independientes, es un país amenazado en uno de los pilares fundamentales de una auténtica democracia."

¿Qué tal, ah?

LaMoneca dijo...

Pues a mí si me ofusca mucho esa tal Cultura Metro. Pronto veremos el eslogan anterior de la discoteca Oz en la entrada del trensito: "Only beautiful people". Y es que qué pena pues, pero es un sistema de transporte masivo y PÚBLICO de la ciudad. En lo que a mí respecta, si un gamín tiene los 1550 pesos para montarse en el vagón, está en todo su derecho, chóquele al que le choque, así por el olor en el vagón sólo vaya él. Ciudadano es ciudadano, el Metro es para cualquier natural de Medellín. Estar en estado de alicoramiento no es ningún acto ilegal, crear disturbios lo es. De manera que puede estar en la pea más horrible, con el tufo más venenoso, y bien pueda señor entre que si jode lo sacamos. A mí me encanta que el Metro se mantenga limpio y parezca nuevesito. Pero cuál cultura ciudadana? Si arbitrariamente están eligiendo quién entra y quién no, pierde todo el sentido público con el cual fue concebido. Y si es así, qué clase de cultura ciudadana es esa? no es más bien una vanidad metropolitana descarada, disfrazada de Cultura Metro?

Hombre, y en cuanto a los suicidios... pues si alguien está ahí sentado y deja pasar dos trenes, sencillamente póngale un bachiller care-puberto al lado, y si el man se para pues que se pare con él y esté siempre adelante pa que no cruce la línea... pero no que lo echen a uno... cómo así? No me parece. Sí debe haber control acerca de este tema, pero si uno se piensa suicidar piensa cuándo es el momento adecuado o en los cubos aplanaculos o en el hall del Metro... eso sí es guevonada. A mí me importa un pito el que se quiere suicidar y lo hace... lo que me importa es el impacto y trauma posterior del que le toca presenciar el acto.

La cosa pública es precisamente eso, de todos y para todos. Mientras usted no recurra al bandalismo estúpido y adolescente, vístase como quiera, báñese o huela a grajo, emborráchese o fúmese un porrito, usted como ciudadano tiene derecho a usarlo, siempre y cuando pague su tiquete.

Que la Cultuta Metro no se nos convierta en Élite Metro. Eso sí sería un retroceso social...

eureka dijo...

Pues el tema del metro generó varios comentarios. Bueno yo iba a poner dos comentarios, pero ya Mónica y Neron los tocaron.
1. Si habrá servido la medida contra el suicidio? Si han bajado proporcinalmente las tasas de suicidio en el metro, si es así, pues que mamera de medida, pero que siga.
2. Deberíamos a educar a la gente para que si se va a matar por favor trate de que eso no afecte la dinámica de la ciudad, lo más cansón de un suicida en el metro es que toca perder tiempo hasta que recogen el reguero.

Gabriel del Casal dijo...

Ahora no falta sino que la proxima cronica sea sobre la herencia artistica de Elenita Vargas, para que opinen mas de 40, con sonadas estupideses, perdidos entre La Aurora y El tunel de occidente.

La noticia del Séptimo Arte fue la muerte de María Schneider, la estrella del El Último Tango en París, peli de Bertolucci que se ha colocado en el segundo lugar despues de las empatadas Acorazado Potemkimp, y Citicen Kane,como las mejoresde la historia. María quedó traumatizada por largo tiempo por este realismo, con Marlon Brando, haciendo de las suyas. Bella opereta en la revolución Sexual de los setenta.
En cambio Helenita Vargas: pregunto, alguien aguanta 2 canciones en su preciosa hp?

PP dijo...

Yo una vez entrè desprevenido chupando bon bon bun (EN LAS INSTALACIONES DEL METRO NO SE PUEDE COMER) y me dijeron: guárdelo.

En otra ocasión, camino a la universidad, destapé mi termito de jugo para echarme un sorbo y volverlo a guardar en la maleta, y el regaño por los altavoces no se hizo esperar.

Lo peor fue cuando no me dejaban entrar acusàndome de borracho y yo en sano juicio. "entonces por qué camina así", "es que me fracturé la pelvis hace 6 meses señor agente".

:S