martes, 4 de septiembre de 2012

La parábola de Blanco



La muerte de Griselda Blanco a manos de sicarios, en una carnicería en Medellín, cierra un ciclo simbólico de 40 años en el tráfico de drogas hacia Estados Unidos. La vida de Blanco podría ser la del personaje de un Cómic -con nombres suficientes, Ballena Blanco, Viuda Negra, La Madrina- construido uniendo la historia de seis o siete grandes capos para armar una saga pintoresca, trágica y brutal. Prostituta en sus años difíciles, adolescente casada con un falsificador de documentos en sus tiempos del Barrio Antioquia, viuda por gusto propio, distribuidora de coca al por menor en Nueva York, prófuga y enlace principal en la USA del imperio narco naciente en Medellín, asesina implacable contra la ambición y la traición de sus compatriotas en el negocio -según su idea ella era la única con posibilidades de ejercer la avaricia y la deslealtad-, pionera en el uso de los sicarios motorizados, condenada y liberada antes de tiempo por los enredos sexuales de fiscales y testigos en su juicio, anciana en uso de buen retiro cuando sus colegas y ahijados en el negocio estaban ya muertos o aún encerrados.

Blanco sirvió como referente para los dos extremos en la pelea planteada por los gringos contra el tráfico de cocaína. Fue el ícono de la arrogancia, las excentricidades y las posibilidades de desafío al poder para los narcos nacientes; y fue la ficha de la violencia indiscriminada que podía desatar el mercado prohibido de una sustancia todavía bajo la experimentación despreocupada de las discotecas. Antes de los cuerpos colgados y decapitados que vemos hoy en las noticias desde México, estuvieron los estrangulamientos, los degüellos y los cadáveres en los canales en la Florida. Algunos mencionan la práctica de “La Corbata” como patente propia de Madame Blanco. Cuando Pablo Escobar se defendía a bala de un proceso penal por el robo de un Renault 12 en Medellín, Griselda Blanco se reía de la vida en su penthouse en la bahía de Biscayne, en Miami. Mientras los Rodríguez Orejuela estaban en los números 58 y 62 en una lista de narcos de la DEA con 113 nombres, La Madrina se encargaba de convertir Dadeland, concurrido centro comercial en Miami, en el escenario de un callejón del Chicago de los años veinte. En 1979 el 30% de los muertos por homicidio en Miami fueron colombianos. Se combatía entre los compatriotas y se dejaba una lección para todos.

Griselda Blanco fue una de las primeras personas con una acusación por tráfico de cocaína en cortes gringas y sirvió como enlace principal de distribución cuando los capos de Medellín todavía sabían más de importar base de coca desde Perú que de exportar cocaína hasta el Norte. Muchas veces los investigadores sociales se han preguntado por qué los colombianos lograron tomarse un negocio tan apetecido y violento cuando tenían desventajas evidentes frente a los cubanos y los chilenos que eran los primeros encargados de la vuelta. Tal vez un poco de azar acompañado de la personalidad de unos cuantos locos como la señora Blanco podría entregar respuestas. No era una más entre los 5000 colombianos que vivían en el área metropolitana de Miami en 1966. Hoy es una más de las 150 mujeres que han sido asesinadas este año en Antioquia.


9 comentarios:

Dajara dijo...

Muy buena crônica, se puede saber el origen de la foto del beso?

Pascual Gaviria dijo...

El beso es con un hombre al que llamaban Cosby, tenía a Griselda como ejemplo y un día una amiga, que había sido "mula" de la señora, le dijo que mantenía contacto con ella en la cárcel; Cosby le pidió lo recomendara con la Doña y terminó siendo amante, secretario, chaperón y principal ficha fuera de la cárcel. Qué bonita pareja.

Anónimo dijo...

Asi terminan todos, por mas dinero, contactos e influencias, siempre va a existir alguien que le va a cobrar por algo del pasado. Nunca van a tener una vida tranquila y plena, y es lamentable q llevar una vida de estas sea ejemplo a seguir por muchos de nuestros compatriotas.

Gustavo Go dijo...

Sí, así terminan todos los que en ese mundo se meten. Ojo por ojo...

Ojala los colombianos cambiasen las cosas malas de su corazón, aqui necesitamos, paz, tranquilidad, seguridad para poder salir a nuestras calles sin temores de un atraco o una bala perdida.
Ojalá el Dialogo de Paz con las farc sea un principio del fin de los tantos conflictos, aunque a veces es malo soñar tan alto.
Saludos del "colombiano sin palabras"

Pascual Gaviria dijo...

Parece que Doña Griselda había vuelto por sus fueros, o por sus fierros. Hoy dice El Tiempo que tenía propiedades en el Barrio Antioquia y muy seguramente manejaba una de las plazas del sector. El Barrio fue su cuna y regresó a esa especie de Queens criollo.

Investigan muerte de Griselda Blanco

Pascual Gaviria dijo...

Ayer hablé con alguien que la conoció en Miami. Era vecina de su hermana en una urbanización. Al preguntarle lo primero que dijo fue: "Uyy esa señora era una Cleopatra, reina de excentricidades, asesina, colérica. Manejó un negocio de hombres a punta de pistola. Si hubiera sido macho le dirían el 4 güevas. Solo pensaba en matar, matar..."
Sobra decir que quien hablaba era un costeño de esos que hablan como guía de turismo.

Después me habló de su guerra en Bogotá con un clan narco liderado por Conrado Espinoza, un abuelo narco con apenas 11 hijos. Blanco mató a dos de ellos y dejó a uno en silla de ruedas. No era mansita la señora.

Anónimo dijo...

Pascual, ponele a la columna enter al final de los párrafos. Justificarla también sería buena idea.

Saludos!

Pascual Gaviria dijo...

Anónimo 15:50 creo que ahí quedó mejor. Gracias, saludos.

Anónimo dijo...

Gracias a usted. Buena columna.