jueves, 1 de noviembre de 2007

Un arca de piratas




Los mapas de África y Europa marcan el primero de sus desencuentros. El perfil de una corona de llamas en Grecia, la bota cincelada de Italia, la cabeza de España olisqueando el gran cráneo africano. Europa como la obra meditada y pulida de un miniaturista, un pequeño regimiento de soldados de plomo con adornos y plumas en los extremos, el coro de una iglesia con sus tallas minuciosas. África como un hueso abandonado, un trozo de marfil ajeno a los fiordos, con el cuerno de Somalia como el único dibujo que sobresale entre las arenas.
Durante siglos Europa se encargó de componer un amplio diario de horrores con sus aventuras en África. Los civilizadores volvían convertidos en demonios, contagiados por la barbarie reinante, aterrados de sus propios desarreglos. Desconfiando de los viejos límites. Darwin tenía razón: los seres humanos constituían una única especie. Pero emparentada por las pesadillas comunes antes que por los sueños y las utopías.
Las buenas intenciones y las maneras del maestro paciente y comprensivo fueron desmentidas hace años. La vista de Conrad sobre un Londres señalado por sombras y resplandores monstruosos lo dejó todo muy claro: “Y éste también ha sido uno de los lugares oscuros de la tierra”. Pero la compasión ha venido a reemplazar los viejos ideales civilizados y Europa todavía intenta salvar a los africanos de su desorden y sus pestes. Las jeringas son ahora el instrumento preferido y la cruz roja es el estandarte.
Hace unos días cincuenta familias francesas esperaban ansiosas el momento para entregar sus arrestos de misericordia en el aeropuerto de Rems-Vatry al noreste de París. Un paquete de más de cien niños africanos, enfermos y huérfanos provenientes del conflicto en Darfur, llegarían en el arca de una ONG conformada por misioneros modernos. Los niños estaban vestidos con camisetas del Barcelona español: el número de Samuel Eto`o en la espalada y las letras de la UNICEF en el pecho. Pero el arca debió quedarse en el aeropuerto de Abéché donde los misioneros fueron acusados de piratas. Muy pocos de los niños resultaron ser huérfanos, no estaban enfermos y no venían de Sudán sino de Chad. La legislación de ambos países prohíbe la adopción. El presidente africano Idriss Deby grita indignado: “Los occidentales se están robando nuestros niños”.Y su ministro de turismo que estaba de turismo en España pone la estocada: “Mi pueblo está realmente indignado. Los occidentales han sido los que supuestamente han venido a darnos clases de derecho, los que nos enseñaron los derechos humanos. Y ahora vienen a nuestro país a violar esos derechos humanos… La gente cree que en África está todo permitido y no es así.”
Parece que los nuevos samaritanos, “los emisarios de la compasión, de la ciencia, del progreso y el diablo sabe cuántas cosas más”, pueden ser tan peligrosos como el prototipo de los comerciantes de marfil. Los ángeles europeos pueden merecer dormir al raso en las cárceles centro africanas y ser condenados a veinte años de trabajos forzados. Para encarnar un paradigma del imperialista en desgracia. “Es un caso perfecto, intachable: engreídos blancos robando niños negros. Pero sirve sobre todo para dejar claro a los franceses que ya no pueden considerar a Chad como su finca particular”, dice uno de los diplomáticos occidentales en el vecino Sudán. Ahora las mujeres de Chad marchan contra los franceses y los periodistas occidentales son recibidos a piedra y palo. Los mil soldados franceses en Chad duermen con los ojos abiertos. Alguien se encarga de recordar la vieja incertidumbre de W.H. Auden: “Un extraño y pícaro mañana se despide en alguna parte. Poniendo a prueba a los hombres de Europa, y nadie sabe a quién tocará el oprobio, a quién la riqueza, a quién la muerte”.

7 comentarios:

Ana Henao dijo...

A pesar de lo cierto de tu artículo, y de los aires imperialistas que todavía tienen los países europeos frente a África, especialmente Francia, pues como todos sabemos hasta hace muy pocos años todavía algunos países de este continente eran colonias francesas, no puedo dejar de sentir mucho pesar por todas las familias europeas que se quedaron con todo preparado para recibir a sus nuevos hijos, estos padres adoptivos fueron engañados por el Arca de Zoé tanto en la identidad de los menores como por la procedencia de los mismos.

Así mismo, muchas familias que tenían trámites de adopción legales, ven como ahora se esfuman los sueños de tener pronto los niños en casa, pues algunos países africanos han interrumpido las adopciones a e extranjeros.

flaca y malvada dijo...

Ahí se perdió la selección francesa por lo menos un par de buenos delanteros.

Sergio dijo...

A mi lo que me parece indignante es que parece que nada hubiera cambiado. Que los Europeos que antaño veían a áfrica como despensa de exclavos, vituallas y minerales, hoy la vean como despensa de niños y no les importe desligarlos de sus familias. Cambiaría usted su familia por dinero o comodidades? yo creo que no...Uno puede ser pobre pero la dignidad no se la pueden quitar...

Pascual Gaviria dijo...

En todo caso siempre será sano mal pensar de la indignación moral de los políticos, estén o no en el poder. Sus razones se apoyan en un buen número de variables bien lejanas de las convenciones de derechos humanos y el amor a sus súbditos. Idriss Deby, presidente de Chad, tiene razón para fustigar con su lengua y sus mazmorras a los amorosos corsarios del Arca de Zoe; pero tiene sobre todo razones de geopolítica: quiere vender sus reservas de petróleo a China y mostrarse como un hombre fuerte ante los antiguos demonios colonialistas franceses que todavía cuidan sus aeropuertos. Como desaprovechar una coartada perfecta.

Sergio dijo...

Cuando me refería a dignidad, hablaba de la de las familias de los niños. Obviamente los políticos harán siempre botín de este tipo de sucesos. Sarkozy viajó a Chad (el parecido con Uribe lo deja a uno perplejo porque son ambos son "toderos")a "interceder" por los miembros del Arca de Zoé y pedir que dejen juzgar en sus países de origin a quiénes están todavía en Chad. Son tan criticables los unos como los otros. Basta solo recordar el caso de Elián Gonzáles, a los Cubanos en Miami y al gobierno gringo no les importaba que ese niño fuera separado de su padre y Castro lo utilizó como símbolo de su lucha antiimperialita. En medio de todo ello estaba un niño que necesitaba a su padre y un padre que necesitaba a su niño.

Ana Henao dijo...

Cada semana espero la llegada del viernes para leer la entrada nueva de este blog, teniendo esta mañana como sorpresa la ausencia de un nuevo artículo. Un poco apresurada, pues se que en Colombia todavía es madrugada pero espero que actualices pronto ;)

flaca y malvada dijo...

Es que para Pascuis es jueves hasta el viernes a mediodía. El descuadraíto, pero se está pasando al J.M.T (Julieta meridian time).