jueves, 27 de septiembre de 2007

En la oficina del fiscal




Pensaba gastar mis setecientas palabras en una loa a los monjes budistas de Birmania, a su marea de azafrán entre los monzones y a su bandera ilusa como cualquier nirvana: “La bondad ganará siempre”. Una alucinación movida por el hambre. Diez mil monjes descalzos que esconden su plato vacío del favor de arroz y pan que ofrecen los militares, con la actitud de una bandada disidente y altiva, merecían una hoja periódico para el piso de su jaula en Asia.
Pero una inoportuna diligencia judicial me sacó del cuento budista, poniéndome de frente con otro tipo de pájaros: mirlos de garra fina, coloridos y peligrosos. El asunto comenzó con una carta de citación a la fiscalía para responder por una presunta injuria contra Luís Pérez Gutiérrez. Desde los tiempos de una travesura adolescente no visitaba uno de esos cenicientos palacios de la justicia. Chirridos de impresoras entre corredores, pisos enteros clausurados, abogados que se preguntan la hora en el túnel de las escaleras. He visitado edificios lúgubres de apostadores venidos a menos, de impresores sacando sus últimas copias, de coleccionistas feriando sus sellos. Pero la alegría de ver un antiguo hotel convertido en una tétrica fortaleza de folios y barandas se la debo a un político experto en comparecencias penales. Fue casi una visita guiada.
El ofendido llegó unos minutos tarde a la audiencia de conciliación. Acompañado de un abogado de película mexicana, con camisa y corbata rosada y un prendedor dorado con la balanza de la justicia en la solapa. Las gafas oscuras estaban en el bolsillo, listas para usar en las horas de descanso profesional. El demandante lucía el gesto grave de quien ha sido mancillado, además de su traje impecable y sus mancornas redondas, trenzadas de oro, con una perla en el centro. Mientras se tomaban los datos de los presentes el candidato demandante fingía dedicar su atención a un cuadro del quijote colgado en una de las paredes de la oficina. Para demostrar que además de las marrullas legales tiene tiempo para los deleites estéticos.
Una vez iniciada la audiencia la fiscal le preguntó al ofendido por sus pretensiones. El hombre, con ceño compungido que casi llegaba al ojo lloroso, afirmó que yo había “destruido su dignidad” y que debía devolvérsela. Pregunté por el decir específico con que había logrado semejante agravio y la fiscal me leyó una parte del expediente. En un reciente artículo titulado Repugnancia electoral dije que Luís Pérez resultó un fiasco como alcalde de Medellín, y agregué que era un candidato demagogo y frívolo. Dije también que me gustaría que los electores de esta ciudad asociaran su nombre al unto y al abuso, porque considero, como uno de los habitantes de este valle, que sus actuaciones como alcalde fueron muchas veces abusivas y muchas veces dudosas, dignas de ser miradas con desconfianza por los electores que ya una vez mordieron el anzuelo brillante de sus promesas.
Se me ofrecieron como alternativas la retractación o el compromiso de no referirme al ofendido hasta pasado el 28 de octubre. Tocará incluir un nuevo adjetivo para el compungido candidato. Resultó cínico, además de todo. No me puedo retractar porque guarde con celo una memoria de su amplia colección de pifias. Por acción, por omisión, por descuido, por gusto. Es mi opinión como ciudadano sometido a los poderes del gobernante y creo que tener una opinión sobre un político es un derecho elemental. He enumerado varias veces sus desastres de soberbia, sus números magros, sus escándalos profusos y no quiero repetirlos. También se dolía el expediente de que yo lo hubiera llamado demagogo, y en un giro de genialidad decía que lo había rebajado hasta las alturas de Nerón, culpable de entretener a su pueblo con pan y circo. Resulta que Luís Pérez no sólo es demagogo por prometer lo que no depende de sus poderes y lo que no tiene respaldo en la lógica pública, sino que además tiene la osadía de refrendar sus promesas ante notario. Un demagogo con aires formales que cree que la administración municipal es un asunto entre el elegido y sus votantes. También dije con un toque de frivolidad que era un personaje frívolo. Y creo que sus gustos de príncipe de reinas de belleza lo confirman, además de sus propuestas cercanas a la ciencia ficción y de sus elegancias de pingüino, un poco impostadas y un mucho patéticas.
Al final dije que era imposible que yo renunciara a referirme a un candidato, que debía hacerlo muy a mi pesar. Porque los candidatos no pueden imponer el silencio de los periodistas por la vía judicial. Al menos eso fue lo que me dijeron mis profesores de derecho sin prendedor de oro en la solapa. Ya en la despedida el abogado de gafas oscuras en el bolsillo pidió una constancia de su comparecencia en la pequeña comedia. Miró a su poderdante y le dijo entre dientes: “Para poder cobrar los honorarios”. Los deje riéndose con la malicia de las urracas.

17 comentarios:

Sergio Alejandro Henao dijo...

mmmm... este señor, a ver, como llamarlo... Alicia en el pais de las maravillas, está más alucinado que Pastrana en el pais imaginario que le lego a Uribito.

Cuenta la leyenda que alguna vez algun ciudadano le recriminaba su conducta sexual, y el candidato respondio "es que yo no voy a gobernar con el trasero"... y segun veo, no solo goberno con él, sino que, a demás, con ese mismo piensa.

lewis dijo...

Fuerza Pascual aunque esperanza no queda mucha ya ves lo que paso con Uribe

Jenny Giraldo dijo...

Nada me complace más que volver a leer sobre este tema después del lamentable y cómico incidente. Pienso que Luis Pérez está medio loquito y que su afán de demostrar quién manda lo lleva a caer en ridiculeces y vainas tan asquerosamente absurdas. Una vez más, gracias por convertir semejante circo en una gran columna!

Camilo Jiménez dijo...

Amigo Pascual: respeto y siento complacencia por la campaña que ha emprendido contra la posibilidad de que Luis Pérez sea reelegido alcalde de mi ciudad, de su ciudad (la suya, Pascual). Aprecio que haya obrado usted de frente, sin descanso, con información y argumentos. Y encima con gracia y con inteligencia. Se lo quiero agradecer en esta notica: ¡Gracias, Pascual!
Si, dios no lo quiera, llega a quedar de alcalde ese señor, le tocará a usted pagar escondedero a peso. De una vez le ofrezco mi casa aquí en la capital.
Un abrazo, hombre.

Abigail dijo...

y tu columna en El Colombiano?

Pascual Gaviria dijo...

Debo aclarar que la columna no apareció el viernes en El Colombiano por una cuestión de horarios a la hora del cierre. Como la comparencia en el Edifico Veracruz fue el jueves en la tarde, mi entrega fue algo tardía y el editor no logró acomodarla a tiempo. Además, ya me había tenido paciencia con otras entregas sobre la hora. Espero que aparezca mañana sábado o el domingo.

Ana Henao dijo...

Cada vez más pateticas las reacciones de Luis Perez, con tan mala suerte de enfrentarse a un periodista que las da a conocer.

Lástima que falten tan pocos días para las elecciones y que a pesar de todo el trabajo de muchos no ha sido suficiente para menguar las intenciones de voto de aquellos que se dejan enredar por promesas de internet y por un almuerzo.

flaca y malvada dijo...

¡Ay, Pascua! Qué ganas me dan de mechoniarme con Lupe.

Suescun dijo...

A mi me dan ganas es de inmolarme a la usansa musulmana. Soy un fanatico de Medellin, trabajo por mi ciudad. Por que no convertirme en martir, por esta ciudad que trasnocha mis andansas y mis pasiones? Pascual te apoyo, que bueno que estes desnudando la supuesta credibilidad de dos instituciones aparentemente serias como la Universidad Nacional, y El Colombiano.

julian c dijo...

Solo se que no voto por el, sino por salazar

Maria Clara R dijo...

gracias Pascual en nombre de toda una ciudadnia (y una patria) que todavia necesita de periodismo serio y sin miedo a denunciar a la cantidad de simos que pretenden hacernos creer que el mundo no tiene ya salvacion...

douglas dijo...

Mi estimado Pascual, lo que me aterra no son las bellacadas de este ser corrupto, sino la amnesia tropical de esta ciudad y lo ingenuos y manipulables que se volvieron los ciudadanos de Medejean, tan petulantes, tan llenos de viveza que envolatan al diablo, pero que va!...ahora los paisas de Medejean son mas pastusos que los mismos pastusos, habrá que replantear los chistes en contra de estos , se acordara de mi cuando reelijan a la reina de la corrupción.
Por otro lado se oyen rumores de que este ser cuyo nombres se ha vuelto innombrable para mi, tuvo pactos secretos con los jefes del paramilitarismo que se encuentran en Itagüí para que le ayudaran a conseguir un segundo mandato…seria a caso por eso que los sacaron de allí?

Esteban Carlos Mejía dijo...

Una excelente crónica. ¡Qué vaina! Otra vez la realidad supera a la ficción.

Miguel Jaramillo Luján dijo...

Respetado Pascual.

La verdad hasta el momento no había sido muy cercano a su forma de pensar, pero al leer esta columna debo expresarle mi admiración por la forma como relata estos hechos y por la firmeza que está demostrando en una situación donde se quiere amordazar a la prensa, en relación con hechos objetivamente demostrables, aunque sus relatos parezcan de novela, pero son una pequeña muestra de la cuasi-ficticia realidad que afrontamos.

No creo en Fajardo y menos en Pérez, que entre el diablo y escoja...

Miguel Jaramillo Luján dijo...

Es posible replicar esta columna en mi Blog???

por favor me confirma a mi e mail.

NO la he visto en EL COLOMBIANO..qué pasó??? también censura?

saludos

migueljaramillolujan@yahoo.es

Conexion dijo...

Felicitaciones Pascual.
La no publicacion de tu nota en el Colombiano, es una muestra que la libertad de expresion es cada vez mas lejana. Y no estaria de mas la cancelacion de mi suscripcion al colombiano, por otra publicacion a nivel nacional que permita la "disidencia"
Gracias por tu blog.

hoolian dijo...

yo ya sospechaba que era un imbecil